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Trabajadoras sexuales de Rosario “en emergencia total” por el coronavirus

 

Aisladas de las políticas públicas, piden ayuda al Estado. En la previa de la cuarentena obligatoria, algunas se arriesgaron a seguir recibiendo clientes a pesar de las recomendaciones.

Son muchos los rubros que se ven afectados por la propagación del coronavirus, incluso la supuesta profesión más antigua del mundo sufre un brusco declive en el medio de la pandemia. Por caso la prostitución quedó paralizada en Rosario y el país incluso antes de que el gobierno nacional anunciara la cuarentena obligatoria.

“Venimos de una situación en la que ninguna pudo ahorrar. Sumado a lo que está pasando ahora, el pánico social repercute directamente” consideró Merlina.

“De por sí la crisis económica de los últimos años se notó muchísimo, aparte de eso enero y febrero son los peores meses para las trabajadoras sexuales de todas las ramificaciones porque la gente se va de vacaciones y tiene otros gastos” amplió.

Para la mayoría, el virus solo causa síntomas leves o moderados, como fiebre y tos. Pero algunos, especialmente ancianos y personas con problemas médicos previos, pueden sufrir complicaciones más graves.

La activista del Yire contó que en la útlima semana “el número de clientes bajó un montón. En mi caso personal, y el de algunas compañeras, los clientes suelen ser población de riesgo. Venían muchas personas mayores de 60 años. Incluso muchas compañeras también lo son”.

Al ser aún un trabajo no registrado, lucha histórica del movimiento en Argentina, las trabajadoras y trabajadores sexuales no son beneficiarios de la mayoría de las medidas impulsadas por el gobierno nacional.

“Hay compañeras que se comunicaron pidiendo mercadería, si tenemos idea si el Estado va a generar alguna ayuda económica a la que puedan acceder. El colectivo sigue aislado de cualquier política pública y a merced” aseguró Merlina con preocupación a este medio.

Corrieron el riesgo

En los días previos a la cuarentena, algunas trabajadoras continuaron recibiendo a los clientes extemando medidas de higiente. Por ejemplo les pidieron que se desinfecten, algo que según expertos médicos probablemente no impida el contagio durante un contacto físico estrecho.

Las recomendaciones fueron “evitar el contacto, mantener distancia” aunque el trabajo de las prostitutas se basa en eso.

“Lo ideal para todos sería no trabajar, estar en su casa y no exponer su cuerpo, pero hacer cuarentena es un privilegio social real” concluyó la activista de El Yire.

Por su parte, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) planteó esta semana en sus redes sociales que “para muchos de sus afiliados, dejar de trabajar no es una opción”, ya que existen grupos familiares cuyos ingresos provenientes del trabajo sexual es la única posibilidad de costear “alimentación para nuestrxs hijxs, alquileres, Tarjeta Sube, vestimenta, medicamentos o útiles escolares, entre muchas cuestiones básicas para poder vivir”.

 
 
 
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