“¿Qué la aliviaría?”, le preguntó una periodista a la mamá de Julieta. “Que se haga justicia y si hay más cómplices que aparezcan, que se haga justicia, nada más, y que no se olviden de Julieta”, dijo la madre entre sollozos.

En medio del dolor, la mujer tuvo la suficiente lucidez para instar, desde la plaza de su pueblo, con las palabras más sensatas: “Eduquen a sus varones, las mujeres no son un objeto, por favor. Eduquen, paremos un poco con todo esto, que sea la primera y la última en Berabevú. En todo el mundo que sea la última, se los pido de todo corazón”.