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La historia de ATE Casa España, un destino marcado por la decisión de darle valor al arte

 

Originalmente fue cine y teatro, pero el paso del tiempo lo convirtió en boliche y templo hasta que hubo una decisión firme de revalorizarlo y volverlo a convertir en un escenario para la expresión del arte. Hoy, ATE Casa España se vuelve a remodelar para ofrecerle a los santafesinos una mejor experiencia artística.

El primer portal al arte son las tres grandes puertas con rejas de hierro que dibujan guías sobre los vidrios, aunque hoy los protagonistas de la fachada son los andamios montados desde junio y por seis meses para la remodelación. En el interior, el vitraux deja pasar algunos destellos de luz y los transforma en colores. Eso, junto a la frescura que mantienen los altos techos, hacen que la transportación a otro tiempo se pueda sentir en el cuerpo. Las escaleras de alfombra roja en los laterales indican que hay dos caminos: ellas o el otro portal, el que conecta directamente con el arte más puro. Al pasarlo, se presenta la inmensidad de la casi centenaria sala principal del Teatro Ate Casa España.

Hay lugares que están destinados a ser arte y este teatro santafesino resistió varios embates desde 1920 cuando se colocó la piedra fundamental, pero 101 años después sigue siendo uno de los lugares que concentran las mayores expresiones artísticas de la ciudad y la región. El 14 de noviembre de 1924, la Asociación Española de Socorros Mutuos inauguró el Cine Teatro Colón con el objetivo de contar con una sede acorde al impulso cultural que en ese entonces tenía Santa Fe.

Con casi un siglo de vida, sufrió varias modificaciones en su estructura y en su función, pero desde 2007 con la reinauguración que llevó adelante la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), volvió a su estado natural y más puro. En ese transcurso fue boliche, templo evangélico y umbanda. Para cada uno de sus usos, se introdujeron cambios significativos en el edificio que hicieron aún más valiosa su recuperación.

En 2006, ATE había terminado de construir la sala del sindicato donde entraban unas 200 personas y desde la asociación española los contactaron para mostrarles el lugar. “En ese momento estaba en auge la cultura y, después de la crisis de 2001, había una recuperación de las expresiones populares”, recordó Jorge Hoffman, secretario general del sindicato. “En ese clima, observamos que este era un edificio abandonado y eso era un crimen”, destacó.

En octubre de 2006, cuando al sindicato se le ofreció el lugar, había dos opciones: hacerlo estacionamiento o que una institución se hiciera cargo, según relató Graciela “Negra” Pecorari, coordinadora ejecutiva y programadora cultural del Casa España. ATE decidió ponerse al hombro el edificio y ese fue el primer paso para el regreso del teatro. “Cuando entramos en el hall nos encontramos con una fuente de hormigón espantosa que tenía plantas acuáticas y en la sala principal había una especie de puente colgante que habían hecho para el boliche”, recordó. “Pienso en lo noble que es la estructura que soportó tantas intervenciones no deseadas”, reflexionó.

En diciembre de ese año las dos asociaciones firmaron el convenio y en enero de 2007 comenzó la puesta en valor que continúa hasta la actualidad. “En julio de 2007 se inauguró el teatro con una ciudad que tenía otro trazado cultural, con dos salas públicas y esta que venía a romper con la hegemonía proponiendo un modelo privado con características públicas”, explicó Pecorari.

ATE recuperó la fachada de las boleterías originales, los ventanales del frente, el piso del hall con todos los detalles y hasta las manchas, “porque son marcas de la historia”, destacó la Negra.

Roberto Schneider, periodista y crítico teatral, contó que conoció el cine Colón cuando era pequeño. Como tantos, recuerda que la primera vez que vio una película allí «le cambió la vida». Confesó que no se le borra de la memoria el ruidito particular que hacían en la caja los maní con chocolate Noel. “Era el sonido de la creación”, indicó. El crítico teatral recordó que durante los años en que no funcionó como teatro se hicieron muchas intervenciones y la que más afectó a las estructuras fue la del boliche. “Se hizo una intervención muy sui generis, fea para alguien que veía esto como ahora, con el valor histórico y patrimonial del edificio”, dijo. Además, remarcó que “por suerte se pudo rescatar del paso del tiempo”.

Schneider destacó que cuando se enteró de la noticia de que ATE iba a restaurar “pensaba que los gremialistas y la gente a cargo estaban locos porque iban a tomar los restos de un edificio y darle vida”. Sin embargo, viendo los resultados su opinión cambió: “Hubo decisiones políticas y no hay que tenerle miedo a la palabra porque tiene que ver con la cultura y ellos de manera inteligente lograron el rescate de una parte de la historia para transformarla en un todo”, afirmó.

Por último, expresó que cuando se abre la puerta de la sala mayor siente que lo inundan los recuerdos y aseguró que muchos santafesinos sienten lo mismo porque la historia de Casa España tiene que ver con el interés de todos. “Parece sencillo pero hay que saber manejar un edificio de estas características”, aclaró.

15 años y una pandemia
En los 15 años que pasaron desde la reinauguración del teatro, el gremio viene trabajando en la conservación y puesta en valor del patrimonio. Actualmente, la Asociación de los Trabajadores del Estado adquirió el inmueble, por lo que ya forma parte de su patrimonio. La pandemia trajo la ausencia de la gente al lugar, pero en ella también vieron la oportunidad de comenzar un nuevo proceso.

“Decidimos aprovechar el parate de la pandemia para resignificar los espacios con dos ideas: el estudio virtual en el corazón del escenario, donde de lunes a viernes se desarrolla el programa Ahora Vengo de Luis Mino en Aire de Santa Fe y en la segunda ola de la pandemia la puesta en valor de la fachada”, informó Pecorari. Explicó que el movimiento de los autos por la segunda avenida más importante de la ciudad, causó bastante daño en las paredes delanteras del edificio.

Todas estas modificaciones son posibles, también, gracias a la adquisición del espacio por parte de ATE. “No sabemos qué va a pasar después de la pandemia, pero insistimos en la mirada del teatro como espacio público y, si bien todos tenemos una identidad política, por este lugar pasaron y pasarán diferentes fuerzas políticas de Santa Fe, lo que nos llena de orgullo porque demuestra el valor de la democracia”, insistió Hoffmann. El objetivo del sindicato es continuar manteniendo al teatro como una de la salas más importantes del país y también reforzar la idea de que es un centro cultural regional.

El secretario general de ATE contó que hay mucha gente que no sabe de quién es el teatro, porque la esencia del sindicato los lleva a tener una fuerte relación con el Estado y la sociedad que genera la sensación de que el edificio les pertenece a todos. “Muchos se sienten identificados con el teatro y la intención es esa”, aseguró.

Estiman que los trabajos para remodelar la fachada, que comenzaron en junio, se extenderán hasta diciembre. “Un edificio de tal magnitud necesita de mucho mantenimiento por lo que hoy se realizan la limpieza del vitraux y la remodelación de la fachada que se verá mejor que nunca, incluso que en 1924, ya que no había la tecnología que hay ahora”, precisó. Desde el próximo año, ATE Casa España no solo contará con una fachada renovado sino que totalmente iluminada.

La decisión política de no olvidar
El secretario general de ATE remarcó el valor que el teatro le da al sindicato, ya que ninguna otra organización similar tiene un lugar tan cercano a la gente como el teatro Casa España. “El capitalismo tiene una lógica que debe cumplirse para que funcione, pero espacios como este se mueven con una intención muy distinta, la de intentar una sociedad mejor, con buen vivir y con una cultura cercana”, señaló.

“La obra deja de ser del autor para pasar a ser de los lectores sucesivos”, dijo Pecorari citando a Octavio Paz en la obra sobre Sor Juana Inés de la Cruz. “Cuando hace 15 años nos pusimos al frente de la puesta en valor, dejamos que la mayor cantidad de públicos posibles se apropien del lugar”, agregó. Indicó que buscan siempre crear programaciones democráticas, inclusivas y participativas. También sostuvo que esta es como su casa y que extraña los rituales previos a la pandemia. “Me falta el movimiento del hall, el murmullo, el bullicio, el aplauso, la gente entrando feliz y recibirla”, sostuvo.

La historia del Teatro ATE Casa España es la historia de la cultura de Santa Fe, porque olvidarlo sería dejar atrás esos rituales, las miradas contemplativas de miles de santafesinos que atravesaron el portal a la dimensión del arte. Casi 100 años después, esquivando algunos obstáculos y con un trabajo de tal magnitud que no se puede medir, el teatro sigue siendo escenario de cientos de espectáculos y cobijo de miles de almas en busca del recuerdo o una nueva experiencia.

 

 
 
 
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