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Compraban cocaína en Santo Tomé y la transportaban al norte provincial.

 

Se inicia el juicio a la banda narco que lideraba el “Primo” Cabrera. Otro de los imputados es Rodrigo Rozeck, el santotomesino que abastecía de estupefacientes a Cabrera.

Así como la marihuana ingresa a la ciudad de Santa Fe desde el norte provincial, en localidades como Reconquista y zonas aledañas, la situación es inversa en torno a la cocaína.

Los narcos se proveen en la capital provincial y su traslado tiene múltiples formas: autos, colectivos o quizás por agua. Lo cierto es que Santa Fe es la localidad que provee cocaína al norte de la provincia.

Así lo evidencia la causa que se tramitó en la Justicia federal de Reconquista y que tiene a doce personas acusadas de haber montado una empresa criminal que hasta el 2017 se proveyó del polvo blanco en la ciudad de Santo Tomé y la trasladó a ciudades y pueblos del departamento General Obligado por medio de “mulas” que llevaban cargamentos en “doble fondo” de valijas.

Se trata de la investigación que tiene como principal imputado a Claudio Ivan “Primo” Cabrera, un chofer oriundo de La Gallareta, acusado de ser el cabecilla de la organización y Rodrigo Rozeck, imputado por abastecer de estupefacientes a Cabrera desde la localidad de Santo Tomé. Los dos deberán afrontar el juicio junto a otras diez personas vinculadas a la organización: Roberto Damiano Galarza; Mercedes Itatí Núñez; Michel Galarza; Marcelo Adrián Ferreira, Elena Vicentín, Martín Rossetti; Oreste Oscar Bernardis; Jonatan Ezequiel Montenegro; Franco Polo; y Emiliano Segovia.

La causa fue elevada el pasado 6 de marzo por el fiscal federal de Reconquista, Roberto Salum y ya se encuentra radicada en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe para su posterior ofrecimiento de pruebas y luego fijar fecha de debate o quizás cerrar un juicio abreviado.

Cabrera y Rozeck fueron procesados por los delitos de organizar y financiar el transporte, comercio y distribución de estupefacientes. En tanto, el resto de los coimputados es por “transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas organizadas para cometerlo”.

Lazos y roles
Sobre “Primo” Cabrera recae la acusación de haber sido el “organizador y principal cabeza de la empresa criminal, siendo el distribuidor en forma directa o indirecta a través de personas de su confianza de los restantes individuos que oficiaban como revendedores”. Además fue imputado por encargarse de la “coordinación y recepción de las sustancias prohibidas en la ciudad de Santa Fe o Santo Tomé, y su posterior transporte hacia los distintos domicilios de acopio”. Cauteloso de que lo investiguen, el hombre cambiaba en más de una oportunidad de teléfonos para así sortear a la Justicia.

El proveedor de Cabrera era un joven santotomesino, que en la actualidad tiene 24 años y que vivía en una humilde propiedad ubicada en Santiago de Chile y 3 de Febrero de Santo Tomé. Se trata Rozeck, quien a lo largo de la investigación quedó acusado de ser el proveedor de Cabrera. Además fue sindicado como quien albergaba en su domicilio a las “mulas” que llegaban desde el norte provincial.

En este sentido, quienes mayormente se encargan de trasladar la cocaína eran mujeres y además los integrantes de la familia Galarza, también imputados en la causa.

El resto de la organización se encontraba conformada por Roberto y Michel Galarza y Núñez, acusados de comercializar y distribuir el material estupefacientes en los puntos de venta ubicados en La Gallareta, Reconquista y Avellaneda. También acopiaban los cargamentos y mantenían su custodia, según develó la pesquisa federal.

Como en toda organización, existía una cadena de eslabones, y uno era el “estirador”. En este caso, la investigación detectó el rol que cumplía “El Cocinero”. Se trata de Marcelo Adrián Ferreira, “responsable de fraccionar el material prohibido” cuando llegaba a La Gallareta.

Por su parte, el resto de lo coimputados fueron acusados de tener un rol participativo en la organización, vinculado a la comercialización, tráfico y recaudación de las ganancias obtenidas en los puntos de venta de drogas.

Balacera
Las cuentas de “Primo” Cabrera con la Justicia no son solo en el ámbito federal. En 2017 estuvo vinculado a una causa que se tramitó en el Ministerio Público de la Acusación, donde los fiscales, Jorge Nessier y Cristina Ferraro, lo imputaron por “tentativa de homicidio” luego de haberse baleado con agentes del Comando Radioeléctrico en una casilla ubicada en Martín Zapata y Hermanos Madeo, en barrio San Pantaleón.

En ese momento, Cabrera fue baleado en una de sus piernas y se lo derivó al hospital José María Cullen, justamente cuando estaba siendo investigado. Según consignaron los investigadores, el “Primo”, en momentos en que se encontraba internado, tomó su teléfono para impartir órdenes a sus laderos y que el “negocio” continúe.

Vale recordar que de aquella balacera en San Pantaleón resultó asesinado de un balazo en la cabeza, Carlos Sosa, oriundo de La Gallareta.

 
 
 
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